La voz a ti debida. Églogas I y III
Garcilaso de la Vega es poeta dulce y amargo. Pinta con naturalidad paisajes de cuento, y cuenta el no olvido de la ausencia de una forma tan bonita, que duele. No he podido no pensar en ese "Al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver" de Sabina. La soledad, más allá de un sentimiento, es una persona y un lugar. Me pasa con la huerta de la fotografía. Recuerdo de pequeña correr entre la hierba como si nunca se fuera a hacer de noche y hoy la veo tan vacía que ni la reconozco, ni me reconozco. Garcilaso es nostalgia. Ha luchado con el tiempo en su contra y se ha hecho inmortal. Ni ha olvidado, ni lo hemos olvidado. Siempre encontraba un rato para escribir versos. Creo que es difícil contar la poesía sin él. Trato de imaginarlo a la sombra de un árbol con la mirada perdida en la lejanía, y de vez en cuando, rítmicamente, escribiendo sus églogas. Su paisaje es distinto al del resto. Incluso es distinto cada vez que él mismo lo mira. Porque está vacío. Fa...