Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2020

La suerte de mi familia depende de mí. Yo la sacaré adelante. La de Bringas

Imagen
Madrid de 1868. La tensión es más que palpable, la reina no hace más que estirar una situación que acabará en sangre revolucionaria. Mientras tanto, sus súbditos viven de cara al público, sobreviviendo como pueden. Son edificios de la más cara fachada, pero de puertas para dentro tienen sólo los muebles imprescindibles. Se miran los unos a los otros por encima del hombro, cada cual más pobre con ropas de lujo. La esencia del ver y que te vean, del quiero y no puedo, porque los sucios se limpian en casa. Rosalía es una mujer coqueta que vive rodeada de lujos y encantos invisibles. Ha nombrado las habitaciones de su modesta casa como las estancias del palacio de la reina Isabel II. Vive por y para gastar dinero en todo aquello que le agrada, especialmente los vestidos. Está casada con Francisco, un artista tacaño que ha cortado las alas de su libertad sin que ella se sintiera pájaro. Cuando uno de sus trabajos le provoca ceguera, aunque bien es cierto que no hay más ciego que el que no q...

Que cada uno aguante su vela. La familia del anticuario

Imagen
  La familia del anticuario es una guerra abierta y campal entre dos fuerzas superiores omnipresentes en cada familia: la suegra y la nuera (la tercera fuerza, el cuñado, no se da en esta historia porque Giacinto es hijo único, y si hubiera estado esta figura, la obra podría haber tenido una secuela: "El cuñado contrataca...") y un refranero que bien podría resumirse en: "que no te den gato por liebre" o "no es oro todo lo que reduce". Es una obra desternillante en la que las páginas pasan volando. La terminé el mismo día que recibí el libro. Los diálogos son muy ágiles y hay una risa permanente a lo largo de toda la historia, llegando incluso a compadecer a sus protagonistas: Anselmo, el padre de familia que no ostenta ningún tipo de autoridad más allá de la de extender su mano para pagar a quién le ofrece una antigüedad (que siempre resulta ser una estafa); la picardía de Brighella, quien engaña a su dueño con tal de enriquecerse; la rivalidad de Isabel...

Si estoy cerca de ella, la amo; si estoy lejos, la odio. Pepita Jiménez

Imagen
  Ven siempre, ven No te acerques. Tu frente, tu ardiente frente, tu encendida frente, las huellas de unos besos,  ese resplandor que aún de día se siente si te acercas, ese resplandor contagioso que me queda en las manos,  ese río luminoso en que hundo mis brazos, en el que casi no me atrevo a beber, por temor después a ya una dura vida de lucero. No quiero que vivas en mí como vive la luz, con ese ya aislamiento de estrella que se une con su luz,  a quien el amor se niega a través del espacio duro y azul que separa y nos une, donde cada lucero inaccesible  es una soledad que, gemebunda, envía su tristeza. La soledad destella, en el mundo sin amor. La vida es una vívida corteza, una rugosa piel inmóvil  donde el hombre no puede encontrar su descanso, por más que aplique su sueño contra un astro apagado. Pero tú no te acerques. Tu frente destellante, carbón encendido que me arrebata a la propia conciencia, duelo fulgúreo en que de pronto siento la tentación...

Miré el termómetro y marcaba muchos grados bajo cero; como el crédito del Estado. La Nochebuena de 1836, En este país, ¿Entre qué gente estamos? y Yo quiero ser cómico.

Imagen
  Suelta la primera palabra y esconde la pluma tras la espalda. Escupe su silencio a la soledad. Camina altivo pisando sueños, presume de ser dueño de castillos de aire y sin embargo, no le quedan ganas ni para escribir un par de versos más. Se sabe perdido en una maraña de nombres que resoplan muy de seguido por un país que nunca fue unión. Por un país, como tantos otros, que cuenta medias verdades, que agacha la cabeza al mirar a Europa, que lamenta sus manos sucias. Que tapa la sangre con más sangre. He encontrado un fuerte contraste entre los anteriores tres artículos y los últimos cuatro que he leído. Los primeros mostraban una irónica verdad, los siguientes la tratan de amarga y pesada. Habla sobre  la cruda realidad que sólo se descubre en los momentos felices o desesperados: en Navidad, y en el alcohol. Qué dura la Nochebuena del 36, me sorprende que Larra llegara a publicar este artículo, casi se puede oler su tristeza y miedo entre sus páginas. Fue como un jarro de a...