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No tengas miedo de las ideas, Julio, porque los hombres sin ideas no son hombres del todo. El corazón helado, Almudena Grandes

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"Una de las dos Españas ha de helarte el corazón" Antonio Machado. Pero habrás perdido la humanidad si tras leer a Almudena el hielo te deja inmune. Si tras sus páginas no lees historias, ni respiras recuerdos, ni dolor, ni franqueza, ni dignidad. Tengo la trágica costumbre de descubrir referentes el día de su muerte, pero siento que de alguna forma siempre vivirán conmigo. Me pasó con Aute, y me ha pasado con Almudena Grandes. Me pregunto si alguna vez conseguiré salir intacta de sus páginas, pero la verdad es que ya sé la respuesta. Hacía años que nadie conseguía engancharme a un libro hasta el punto de perder la noción del tiempo, de mi tiempo, de mi vida y presente, para viajar al pasado y vivir una historia como si fuera mía. He sentido rabia, he llorado en el transporte público por razones que jamás he podido conocer porque si los protagonistas son los nietos de la guerra, yo soy bisnieta del recuerdo de una dictadura.  Si hubiera conocido a Almudena, tal vez en una fir...

Yo cuento, luego tú existes. El cuento de la criada, Margaret Atwood

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  Lamento que en esta historia haya tanto dolor. Y lamento que sea en fragmentos, como alguien sorprendido entre dos fuegos o descuartizado por fuerza. Pero no puedo hacer nada para cambiarlo. También he intentado mostrar algunas de las cosas buenas, como las flores, porque ¿adónde hubiéramos llegado sin ellas? Me hace daño contarlo una y otra vez. Con una fue suficiente: ¿acaso no lo fue para mí en su momento? Por eso sigo con esta triste, ávida, sórdida, coja y mutilada historia, porque después quiero que la oigáis, como me gustaría oír la tuya si alguna vez se presenta la oportunidad, si te encuentro o te escapas, en el futuro, o en el Cielo, en la cárcel o en la clandestinidad, en cualquier otro sitio. Lo que tienen en común es que no están aquí. Al contarte algo, lo que sea, al menos estoy creyendo en ti, creyendo que estás allí, creyendo en tu existencia. Porque al contarte esta historia logro que exista. Yo cuento, luego tú existes. Yo cuento, luego tú existes. El cuento de ...

Fue su manera de decirme que no podía decirme adiós. Leviatán, Paul Auster

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  Leviatán es un monstruo de sombra alargada que se mueve silencioso, sin prisa, con hambre. Melancólico por lo que no ha vivido. Se refugia en los bosques, en los mares, en los bares de madrugada, en canciones antiguas. Respira con una paz tan violenta que hace llorar a los más atrevidos. Se mueve con una dulzura tan humana que despierta pesares y esperanzas. Tiene la misma voz que ayer, que mañana, que hace siglos, y esconde un reguero de vidas más allá del olor a sangre.  El Leviatán de Hobbes ponía rostro al monstruo y lo llamaba humanidad. Le insultaba con la parsimonia de los que sienten las palabras como un eco que susurra. No le hacía falta levantar la voz, aseguraba que aunque libre, siempre sería esclavo de un lobo feroz que hacía del cuento una leyenda de terror que se repetía eternamente. Lo que no se atrevía a decir este monstruo, es que se echaba a temblar cuando el castillo de naipes era derrumbado por la presión del tiempo y por los discursos que sabían provoc...

Yo que escribo tantas páginas para los demás no sé bien cómo escribirte a ti. Dime quien soy

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  Febrero 2021.  El nuevo aliento ha cogido aire y respira con fuerza. En menos de un mes la realidad ha ido deslizándose a una velocidad tan vertiginosa que mi único consuelo era pensar que pronto podría regresar a la lectura. Y aquí me encuentro. Me niego a enterrar este blog al final la asignatura, pues me ha ayudado a mirar con otros ojos a las páginas y, por qué no, a reconocerme de otro modo en el espejo. Hace tiempo opté por la prosa, hoy por escucharme. Quizás anticipé que este blog llegaría a su fin en el mismo momento en que recibiera su calificación definitiva, pero me resisto a dejarlo morir. Desconozco si alguien leerá mis palabras, o si se perderán en la marea de internet. Pero escribí un final, y aquí comienza un nuevo principio. Al inicio de este año me propuse leer más que el pasado. La primera víctima ha sido "Dime quien soy", de Julia Navarro, quien me acompaña desde el verano del 2020 y aún no he tenido la oportunidad de devolver a mi estantería. Estos día...

La suerte de mi familia depende de mí. Yo la sacaré adelante. La de Bringas

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Madrid de 1868. La tensión es más que palpable, la reina no hace más que estirar una situación que acabará en sangre revolucionaria. Mientras tanto, sus súbditos viven de cara al público, sobreviviendo como pueden. Son edificios de la más cara fachada, pero de puertas para dentro tienen sólo los muebles imprescindibles. Se miran los unos a los otros por encima del hombro, cada cual más pobre con ropas de lujo. La esencia del ver y que te vean, del quiero y no puedo, porque los sucios se limpian en casa. Rosalía es una mujer coqueta que vive rodeada de lujos y encantos invisibles. Ha nombrado las habitaciones de su modesta casa como las estancias del palacio de la reina Isabel II. Vive por y para gastar dinero en todo aquello que le agrada, especialmente los vestidos. Está casada con Francisco, un artista tacaño que ha cortado las alas de su libertad sin que ella se sintiera pájaro. Cuando uno de sus trabajos le provoca ceguera, aunque bien es cierto que no hay más ciego que el que no q...

Que cada uno aguante su vela. La familia del anticuario

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  La familia del anticuario es una guerra abierta y campal entre dos fuerzas superiores omnipresentes en cada familia: la suegra y la nuera (la tercera fuerza, el cuñado, no se da en esta historia porque Giacinto es hijo único, y si hubiera estado esta figura, la obra podría haber tenido una secuela: "El cuñado contrataca...") y un refranero que bien podría resumirse en: "que no te den gato por liebre" o "no es oro todo lo que reduce". Es una obra desternillante en la que las páginas pasan volando. La terminé el mismo día que recibí el libro. Los diálogos son muy ágiles y hay una risa permanente a lo largo de toda la historia, llegando incluso a compadecer a sus protagonistas: Anselmo, el padre de familia que no ostenta ningún tipo de autoridad más allá de la de extender su mano para pagar a quién le ofrece una antigüedad (que siempre resulta ser una estafa); la picardía de Brighella, quien engaña a su dueño con tal de enriquecerse; la rivalidad de Isabel...

Si estoy cerca de ella, la amo; si estoy lejos, la odio. Pepita Jiménez

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  Ven siempre, ven No te acerques. Tu frente, tu ardiente frente, tu encendida frente, las huellas de unos besos,  ese resplandor que aún de día se siente si te acercas, ese resplandor contagioso que me queda en las manos,  ese río luminoso en que hundo mis brazos, en el que casi no me atrevo a beber, por temor después a ya una dura vida de lucero. No quiero que vivas en mí como vive la luz, con ese ya aislamiento de estrella que se une con su luz,  a quien el amor se niega a través del espacio duro y azul que separa y nos une, donde cada lucero inaccesible  es una soledad que, gemebunda, envía su tristeza. La soledad destella, en el mundo sin amor. La vida es una vívida corteza, una rugosa piel inmóvil  donde el hombre no puede encontrar su descanso, por más que aplique su sueño contra un astro apagado. Pero tú no te acerques. Tu frente destellante, carbón encendido que me arrebata a la propia conciencia, duelo fulgúreo en que de pronto siento la tentación...