No tengas miedo de las ideas, Julio, porque los hombres sin ideas no son hombres del todo. El corazón helado, Almudena Grandes
"Una de las dos Españas ha de helarte el corazón" Antonio Machado.
Pero habrás perdido la humanidad si tras leer a Almudena el hielo te deja inmune. Si tras sus páginas no lees historias, ni respiras recuerdos, ni dolor, ni franqueza, ni dignidad.
Tengo la trágica costumbre de descubrir referentes el día de su muerte, pero siento que de alguna forma siempre vivirán conmigo. Me pasó con Aute, y me ha pasado con Almudena Grandes. Me pregunto si alguna vez conseguiré salir intacta de sus páginas, pero la verdad es que ya sé la respuesta. Hacía años que nadie conseguía engancharme a un libro hasta el punto de perder la noción del tiempo, de mi tiempo, de mi vida y presente, para viajar al pasado y vivir una historia como si fuera mía. He sentido rabia, he llorado en el transporte público por razones que jamás he podido conocer porque si los protagonistas son los nietos de la guerra, yo soy bisnieta del recuerdo de una dictadura.
Si hubiera conocido a Almudena, tal vez en una firma de libros, hubiera sido incapaz de articular palabra. Quizás hubiera farfullado un "gracias" y un "no sabes lo que significa tu obra para mí", hubiera guardado su firma como mi tesoro más valioso y vuelto a casa con una sonrisa en los labios y una ilusión sincera en mis ojos. Nunca lo sabré. Pero "todavía hoy, en la tapia del cementerio del Este -ahora llamado de la Almudena-, en Madrid, donde fusilaron a casi tres mil personas en la inmediata posguerra, hay flores encajadas en los agujeros que dejaron aquellas balas", ella no podría estar en otro sitio, y necesito llevarle flores para darle las gracias en persona. Y entonces sé que me pasaría lo que ahora me sucede mientras escribo estas líneas, lloraré por alguien que no he conocido y que siento que lleva formando parte de mi vida desde siempre, me temblarán los labios, se me atragantará la voz, y me sentiré nueva.
Es la primera vez que al terminar un libro he deseado volver a abrirlo por la primera página, llenarlo de señas, hacerlo mío y solo mío. Lo compré de segunda mano el día que suspendí el examen de Economía para reafirmarme en la sentencia de Raquel. Yo también soy muy novelera, me pierdo en mí misma buscando el sentido a lo que no entiendo, confabulo pensando que el destino me está guiando, que todo tiene una lógica oculta aunque jamás llegaré a comprenderla. Le daré las gracias por ella, por haber escrito, por darle voz a las cicatrices para que puedan doler un poco menos, por devolverme la fe en la derrota.
Me lamentaré por las palabras que no llegará a escribir, porque no habrá nadie tan Grande como ella. Pienso en el amor y solo se me vienen a la cabeza los versos de Luis. Ahora eres hija predilecta de Madrid, no hay nadie que haya amado tanto la ciudad como tú.
Almudena, me siento pequeña, pero me has inspirado enormemente. Gracias, gracias y gracias.

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