Conocer bien a un hombre supone conocerse a uno mismo. Hamlet
"Seguro que este individuo era un terrateniente con escrituras, contratos, dobles garantías, protocolos y finanzas. ¿Esto es todo lo que las garantías le garantizaban al final de sus finanzas? ¿Tener llenos de fino barro sus finos oídos?"
Hamlet ha sido para mí un antes y un después.
Hamlet es desentrañar cada mensaje como desenvolviendo un regalo, envenenado, de olor amargo y sabor a justicia. La locura es para los melancólicos, los que recuerdan y piensan, los genios de este mundo de locos que se hacen llamar cuerdos. En una mano sostiene la venganza, en la otra la duda. ¿Es un asesino? Sí, pero ya se siente muerto. Todos estamos muertos pero no lo sabemos, aunque no es lo mismo que escoger la muerte. Esta es la historia de la lucha por un reino podrido. Pero hay más. Hay mucho más.
Cada vez que algo se revelaba, la historia detrás de un fragmento o las distintas interpretaciones de la obra, he suspirado de asombro. Es espectacular. Me ha abierto los ojos, pero no sólo los de hoy, sino los de otras épocas. Ahora entiendo el significado de muchos poemas, el cómo ciertos sentimientos acaban saliendo a la luz a través de nuestro cuerpo, a veces sin ser conscientes, y llevados al extremo puedan ser considerados una enfermedad. También entiendo ahora la maestría de Shakespeare al escribir que Hamlet fingiera dicho sentimiento, el de la melancolía, para lograr así manipular al resto de los personajes y hallar la verdad sobre el asesinato de su padre. Lo leyó en los ojos del culpable, y aún así, vaciló durante varios episodios hasta que finalmente acabó con su vida.
Me parece fascinante la enorme cantidad de lecturas que se pueden sacar de esta obra maestra. No puedo describirla de otra forma. Cada vez que lo comento con amigos de otras carreras se ríen de mi entusiasmo al contarlo. "Estás donde tienes que estar", me dicen. Y creo que tienen razón. Soy consciente de que la lectura de distintos clásicos a lo largo de mi vida, de forma impuesta, redujo considerablemente mis expectativas al leer distintas novelas porque se me hacían monótonas, tediosas y aburridas. Tampoco sacábamos una interpretación más allá de sus historias en clase, al final acabábamos haciendo un resumen o un examen y a por la siguiente. Ahora no dejo de sorprenderme, estoy descubriendo autores increíbles, a otros los estoy redescubriendo, y me siento inmensamente feliz. Ya he hecho una lista de la compra para cuando pueda ir a una tienda perdida de libros de segunda mano (mi cementerio de libros olvidados) en la que ya figuran distintos ejemplares de Shakespeare.



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