Vete a la lengua, que en ella consisten los mayores daños de la humana vida. El casamiento engañoso y El coloquio de los perros




Cervantes era un genio.

Ya sólo con la historia de su vida se puede escribir una novela. Cuando nosotros no estemos aquí, es muy posible que nos recuerden durante unos años, pero con el paso del tiempo acabaremos siendo vistos donde habita el olvido. Mientras tanto, Cervantes seguirá siendo inmortal. Quijote y Sancho seguirán recorriendo caminos en La Mancha y las Novelas Ejemplares seguirán dando ejemplo de lo complejo, sofisticado, irónico y crítico que es el arte de su autor. 

He leído tanto El casamiento engañoso como El coloquio de los perros del tirón. Desde el primer momento engancha, sientes la necesidad de seguir leyendo. De vez en cuando he sonreído ante la ironía amarga que resuena entre sus páginas y, sin embargo, lo que más me ha impresionado (y ha despertado mi fenómeno fan) ha sido la actividad de buscar sus paralelismos con la Biblia.

Hace un par de veranos sólo respiraba por leer los libros de Matilde Asensi. Suena a hipérbole, sin embargo, mis conocidos pueden confirmarlo. Soñaba despierta con vivir una aventura como la de los protagonistas de sus novelas. El ritmo rápido y acelerado de la acción despertó en mí una faceta que no conocía. Creo que fue una de las razones por las que escogí Periodismo y Humanidades. Me gustaría  acercarme más a la investigación histórica y literaria en el futuro.

No podía dejar de leer El último Catón, donde el misterio se iba resolviendo poco a poco enlazando los datos que disponían los personajes con la Divina comedia de Dante. Sólo con escuchar las indicaciones del trabajo, me erguí rápidamente en la silla con una sonrisa en los labios. Parecía un juego y mis compañeros y yo no tardamos en ponernos manos a la obra. En un principio no sabíamos por dónde empezar. "Como estuviéramos en una novela de Dan Brown ya habríamos muerto", nos decíamos entre risas. Después fuimos entablando poco a poco distintas relaciones con el texto bíblico y, siendo sincera, me lo pasé como una niña. No sé si acertamos o no, pero me encantó hacerlo. Cuando lo comenté en casa, se reían de mí. Creo que jamás he cogido una Biblia con tanta ilusión.

Después de analizarlo en clase, sólo puedo decir que es espectacular. Si tuviera que resaltar uno de los episodios de la vida de Berganza, sería el de los pastores por la crítica social que esconde detrás. Reconozco que al leerlo por primera vez, no la adiviné. Los gobernantes son los lobos del pueblo... Ojalá poder decir que la novela no es atemporal, por suerte la situación de las ovejas ha mejorado en algunos aspectos. Hemos arrastrado durante tanto tiempo la misma canción que ya ni la escuchamos, pero sigue sonando.

Cervantes pasó de puntillas sin ser advertido por el yugo de la censura y retrató la sociedad española sin olvidar a nadie. Para asegurarse de ello, creó unos personajes en los que no confiaríamos en la vida real: un estafador estafado, su amigo, tres brujas de oficio y personalidad y dos animales. Además, respecto a esto último, ¿quién desconfiaría de unos perros parlantes? ¿Cuándo se ha visto a un animal hablar? "¡Qué ingenioso!", pensaría el lector.

Qué ingenioso.

Estaba todo atado, no había ningún cabo suelto. 

Resulta hasta irónico que la novela no fuera su vocación. 



En esta ocasión, no tardé en identificar estas dos novelas ejemplares con una canción. Es Debajo del puente de Pedro Guerra, concretamente una versión junto a Andrés Suárez. No puedo evitarlo, al final todos los acordes me conducen a él. Cervantes también contó la versión de quienes viven debajo del puente, "que es menos que arriba..."

 

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